Page 359 - Limbo - Bernard Wolfe
P. 359

emocionales, una raza de hongos, de desdeñosos,



            de no reidores, con sus psíques metidas en una


            canastilla  en  la que  parecían  no  servirse  de  sus


            miembros? Pero estos amputados acogerían a los


            mandungabas  con  gran  alegría.  ¿Por  qué  este


            individuo  estaba  mirando  de  una  forma  tan


            hambrienta  a  los  miembros  de  Martine?  ¿Era


            simple  glotonería?  ¿O  era  a  causa  de  la  propia



            culpabilidad de Martine, culpabilidad que ni una


            sola  vez,  desde  hacía  dieciocho  años,  se  había


            apaciguado, ni siquiera estando dormido?


                  —La cibernética lo único que ha hecho ha sido


            exagerar la bestia que hay en el hombre, atándolo


            a la vida de la jungla, hecha toda ella de zarpas y



            dientes. Tenemos solamente una elección: hacer


            llover golpes con nuestros miembros, o acariciar


            con  nuestros  espíritus  liberados.  Sólo  una,  o  la


            otra. Dejemos que Vishinu se apodere de todo el


            columbio: es una trampa.



                  —Ya es demasiado tarde para abandonar la


                  matriz materna —susurró Martine.


                  —Es cierto —respondió el amp—. Como decía


            Martine, ya es demasiado tarde para abandonar.



                  Era extraño lo hipnótica que resultaba la voz


            del  hombre.  Casi  fantasmal.  Hacía  una  hora,


            Martine había identificado rápidamente al orador


                                                                                                      359
   354   355   356   357   358   359   360   361   362   363   364