Page 357 - Limbo - Bernard Wolfe
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—Me alegro que esté de acuerdo conmigo —



                  dijo la muñeca viviente.


                  Aquello  sobresaltó  a  Martine:  obviamente


            debía haber micrófonos instalados en la calle para



            captar las voces y llevarlas dentro.


                  Todas  aquellas  figuras  eran  tetra‐amps...  sin


            prótesis.  Sus  cuerpos  sin  miembros,  ovaloides,


            esferoides,                despojados                  de         irregularidades


            geométricas,  permanecían  ocultos  bajo  sábanas


            de bebé de seda azul, por eso le había resultado



            fácil  al  primer  golpe  de  vista  tomarlos  por


            muñecas:  sólo  sus  cabezas  quedaban  a  la  vista.


            Aquéllas eran las cajas, los cestos, las canastillas


            que contenían a los contempladores del techo, a


            los exploradores de sus propios ombligos.



                  —El  problema  era  muy  sencillo  —Prosiguió


            monótonamente el amp—. Los brazos significan


            armamentos,  las  piernas  significan  órdenes  de


            marcha.  Los  hombres  debemos  dejar  de


            movernos,  o  nos  encaminaremos  a  nuestra


            destrucción.



                  —El tiempo de la destrucción ha pasado —


                  murmuró Martine.


                  —Resulta claro —Prosiguió el amp— que si se



            le quitan las garras al tigre para reemplazarlas por


            supergarras  cibernéticas,  eso  no  impedirá  que

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