Page 362 - Limbo - Bernard Wolfe
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hambre cargada de culpa; el tono humano deriva



            precisamente de esta ambivalencia, a través de la


            cual mana insidiosamente en el sistema nervioso.


            Y el ansia escondida debe empezar a estremecerse


            ante la visión de cualquier persona, mutilada de


            nacimiento o por accidente, que se le aparezca. Es


            una  dramatización  de  lo  prohibido.  El


            observador, en una primera reacción, se identifica



            con  el  mutilado,  destaca  su  condición,  se


            emociona  ante  este  fantasmal  enigma  de  sus


            propios  deseos  prohibidos;  pero,  al  quedar


            activado  ese  deseo  prohibido,  se  acerca


            peligrosamente  a  la  consciencia,  arrastra  con  él


            todas las culpas insoportables que normalmente


            se mantienen ancladas en un lugar seguro. Estas


            culpas  no  deben  llegar  hasta  el  nivel  de  la


            consciencia, sería demasiado doloroso. Más aún,



            ese agitado anhelo debe ser apartado, enterrado


            en  su  lugar  subterréneo...  y  eso  se  consigue


            atacando en una actitud encubierta, no a través de


            una  identificación  con  el  mutilado  sino


            apartándose  de  él.  Entonces  uno  piensa


            tranquilizadoí°amente  en  lo  infinitamente  peor


            que es el mutilado con respecto a uno mismo, y se



            felicita secretamente por haber escapado de tan


            cruel  destino.  Por  último,  si  esta  actitud  de



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