Page 365 - Limbo - Bernard Wolfe
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mismo, en la esencia masoquista del interés que



            siente cada hombre por toda la gente desgraciada.


            No hay distancia psíquica que lo separe a uno de


            este pseudobebé autoimpuesto, porque no es una


            víctima.  El  foco  recae  ahora  sobre  el  «Yo»,  no


            sobre el «Ello». Ahí tiene que residir la clave del


            carisma del Immob... el hecho de haber servido


            como símbolo inmutable de las compulsiones de



            todos  los  hombres  a  herirse,  de  las  ansias


            humanas  por  retroceder  en  el  tiempo  hacia  el


            bendito estado megalomaníaco del principio... al


            tiempo que sirve para castigarse uno mismo por


            desearlo  así.  De  hecho,  el  dramatismo  del  amp


            reside en la circunstancia de que uno no puede


            retroceder                 en         el       tiempo               psíquico              sin


            automutilación. Una vez desposeído de la matriz


            y de los brazos maternos, ningún hombre puede



            adquírir  la  megalomanía  excepto  a  costa  de  la


            violencia  contra  su  propia  persona  y  su  propia


            personalidad.


                  Ahora le sorprendía a Martine el hecho de que



            aquel caso podía proporcionarle unos puntos de


            vista  sobre  el  proceso  político  que  le  permitía


            reorganizar  una  nueva  serie  de  pánicos.  En  el


            nivel más inferior estaba la reacción del hombre


            normal, intacto, cuando se ve solicitado en la calle



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