Page 364 - Limbo - Bernard Wolfe
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deliberadamente, programáticamente,
voluntariamente, realizó la mutilación sobre sí
mismo... y como resultado se encuentra
oficialmente abrumado por las alabanzas y los
aplausos de toda su sociedad? ¿Qué ocurrirá
entonces? La visión de un tal mutilado se
convertirá en algo tan molesto como insoportable.
El hecho de la voluntariedad de su infortunio
conferirá dramatismo al estado beatífico de su
pasividad, al tíempo que creará en su entorno una
fascinación ante el hecho masoquista. Uno se
identifica secretamente con este mutilado, se
identifica no sólo con la mutilación en sí, sino
también con el deseo de ser mutilado, de
mutilarse a sí mismo. En otras palabras, la
voluntariedad del acto de amputación arroja
nueva luz sobre las voliciones escondidas del
observador, enfatizando su importancia
autodestructiva, de tal modo que si se hurga en
esa capa masoquista de la psique, aún de la forma
más ligera, indudablemente asomarán diabólicos
aromas de vergüenza. Así, la voluntariedad del
caso ofrecido en aquel capazo constituía un imán
infernalmente potente para la más profunda
culpabilidad de cada cual, puesto que centraba la
atención en el deseo comunal de dañarse a sí
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