Page 414 - Limbo - Bernard Wolfe
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alguna vez? También él estaba lleno de palabras.
Yo siempre le decía que terminaría comiéndoselas
algún día, incluida la maldita pluma
estilográfica... no, no le dije eso, por supuesto,
pero no importa. Pero él no dejaba de hablar del
infinito panorama interior, así es como lo llamaba,
fíjese. Y yo siempre le respondía lo que les dijo
Baudelaire a las lesbianas... «¡Evitad en vosotras
el infinito!» ¿Acaso no lo comprende usted? Yo no
dejaba de decirle esto, una y otra vez, y quiero que
usted lo oiga también, estúpido...
Pero el amp estaba ya muy lejos ahora,
cabalgando en un cuanta, su cuerpo no
evidenciaba ningún movimiento perceptab:e,
parecía haber dejado de respirar por completo.
¿O acaso sus labios temblaban débilmente? ¿No
estaría jadeando algo? ¿Om? ¿O estaría roncando
intergalácticamente?
Martine bajó la vista hacia la hilera de
canastillas. Algunos de los otros amps seguían
hablando suavemente, doctamer?te, en sus
micrófonos, otros se habían sumido también en el
trance, permanecían tendidos inmóviles como
cadáveres in los labios entreabiertos y las pupilas
vueltas del revés como si quisieran mirar a sus
propios interiores. Martine se apartó con una
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