Page 809 - Limbo - Bernard Wolfe
P. 809

croando:



                  —¡Oh! ¡Oh! ¡Oh!


                  Era  difícil  decir  de  dónde  procedían  los


            sonidos: las vigas se habían derrumbado sobre el


            escaparate, aquello no era más que un amasijo de



            hierros retorcidos. Pero... había algo más. Aquí y


            allá,  ocultos  bajo  las  entremezcladas  vigas


            maestras, algunas pequeñas cosas amarillas... una


            serie de objetos amarillos, pequeños, compactos,


            canastillas amarillas. Amarillo, chorreando rojo.


                  Canastillas.  La  sangre  chorreando  de  ellas



            hacia la calle. Así es como termina un mundo, así


            es como termina un mundo, así es como termina


            un cuaderno de notas: con un estallido, con un


            hongo atómico, con un gemido.



                  —Oh. Oh. Oh. —Suave, no dramático.


                  Simplemente como una observación neutral.


                  Entre dos enormes agujeros en el pavimento


            había un estrecho paso, más o menos intacto, que


            conducía  hasta  el  escaparate:  cuidadosamente,


            comprobando antes de cada nuevo paso, Martine



            se abrió camino, tal como debía hacer... no llevaba


            consigo pastelillos de chocolate, ni vasos de leche,


            era  demasiado  tarde  para  eso.  Había  espacio


            suficiente  para  él  en  la  parte  exterior


            de¡escaparate,  una  franja  de  pavimento  sólido,


                                                                                                      809
   804   805   806   807   808   809   810   811   812   813   814