Page 811 - Limbo - Bernard Wolfe
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Se quedó allí mirando la sangre a sus pies, su
sangre. Alzó los ojos y miró al rostro en la
canastilla, su rostro. Los párpados del rostro que
era su rostro se cerraban y aleteaban, la obstinada
boca eructaba blandos y absurdos ohs, unos
cuajarones de espuma sanguinolenta resbalaban
por la comisura de los labios... sus labios.
La mantita infantil azul aún envolviendo el
cuerpo que era su cuerpo pero que era menos que
su cuerpo... ahora rasgada en su centro, con la
sangre borboteando a través del desgarrón, un
gran borbollón de sangre en el centro. Un
fragmento de cristal, probablemente: había
cristales por todas partes.
Tosió, le picaba la garganta.
Los aleteantes párpados se abrieron de golpe.
Unos labios manchados con coágulos de sangre
modularon un «oh». Tendió una mano entre dos
vigas, acarició la pegajosa frente. Encontró el
pañuelo en su bolsillo, lo sacó, y le limpió los
labios, secó su frente.
Una pregunta en los desorbitados ojos que
eran sus ojos: una enorme e informulable
pregunta, la interrogación definitiva que ocupa
un lugar en una cámara de ecos.
—¿Por qué?
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