Page 899 - Limbo - Bernard Wolfe
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—No.  Es  para  arrojar  provisiones  a  los



            hombres que estén realizando sus E.M. en lugares


            inaccesibles... en el Polo Sur, en bosques y junglas.


                  —¿Hay controles para las puertas interiores?



                  —Sí. Por supuesto.


                  —Bien. Abrelas, ¿quieres? Te diré por qué


                  dentro de un momento.



                  Theo se inclinó hacia adelante e hizo algunos


                  ajustes en el panel de instrumentos.



                  —Volveré en seguida —dijo Martine.


                  Se deslizó fuera de la cabina y se abrió camino


            hasta la instalación en forma de caja situada en la


            parte inferior del aparato. Las puertas interiores


            habían sido abiertas. Arrojó su cuaderno de notas


            en el hueco, regresó a su asiento.



                  —Correcto  —dijo—.  Tú  eres  el  más  grande


            bombardero del mundo... ¡este es tu último vuelo


            de bombardeo! Cuando yo te dé la señal, abre las


            puertas exteriores... ¡Listos!



            ¡Adelante! ¡Ya! ¡Afuera la bomba Om!


                  Theo  pulsó  otro  botón.  Martine  dobló  su


            cuello:  allí  iba  su  cuaderno  de  notas,  las  hojas


            revoloteando,  cayendo  en  una  caída  infinita  a


            través  del  insípido  azul  como  una  lánguida


            gaviota... cayó, y había desaparecido.





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