Page 902 - Limbo - Bernard Wolfe
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el único.
—Necesito volver con Ooda. Será mejor para
ella.
...Las vio claramente, a su madre y a Irene,
inclinadas sobre el cochecito, Rostros apenados,
ajados, bordeados de dolor. Oh, también ellas
llevaban su cruz, aquellas mujeres, era indudable:
y muchas de esas cruces habían sido creadas por
ellas mismas. Pero no todas. Había algo de lo que
no se las podía culpar... ellas no habían arrancado
los miembros y el sexo del hombre que yacía en
la canastilla. Sin embargo, desde el principio de
las cosas, los hombres habían actuado para con
ellas como si atacaran a todo el mundo varón con
escalpelos, o al menos quisieran hacerlo. O al
menos esas habían sido sus premisas, las de
Martíne, relativas a aquellas dos mujeres
desesperanzadas y dolidas. ¿Acaso, en algún
momento revolucionario, se había alzado sobre
sus propios dos pies, apartando el mito de macho
petulante de la amputación y de las amenazas de
amputación, y se había acercado a ambas sin
miedo y por lo tanto sin una rabia ansiosa y
anticipadora? ¿Acaso, por una sola vez, había
detenido el anhelo de amputación en él con el fin
de culparlas a ellas? Bien, si era sufrimiento lo que
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