Page 930 - Limbo - Bernard Wolfe
P. 930

y dijo, con voz muy solemne —Quizá la máquina



            sea muy divertida. Debe haber algún chiste en la


            máquina que nosotros no comprendemos. No lo


            sé. Debemos estudiar más... los chistes también.


            Especialmente los chistes. La historia...



                   Sus  labios  se  fruncieron,  buscando  el  chiste:


            tímido  ensayo  de  una  sonrisa.  Desde una  rama


            por  encima  del  techo  de  paja  de  la  choza  del


            doctor Martine un tarsero parloteó, su voz sonó


            como una risa.



                  Más allá del fuego, en el anillo más externo de


            los  habitantes  del  poblado.  Ooda  permanecía


            sentada con sus manos cruzadas sobre su vientre.


            Escuchaba  la  voz  de  Rembó.  En  una  mano


            aferraba  una  arrugada  hoja  de  papel,  mientras


            escuchaba se apretaba el vientre con los dedos. El


            sonido de la voz de Rembó hablando acerca de la



            historia,  siempre  acerca  de  la  historia,  la


            hipnotizaba: había empezado como la temblorosa


            voz de un niño, y de repente sonaba exactamente


            como la de su padre, sólo que sin su risa... Martine


            sin su risa.


                  ¿Dónde  estaba  ahora  Martine?  ¿A  qué  oído



            desgranaba  su  charla  acerca  de  historia  y


            cerebrotono y celos y amor y orgasmo? Pasó un


            dedo  por  encima  del  trozo  de  papel.  No


                                                                                                      930
   925   926   927   928   929   930   931   932   933   934   935