Page 310 - A La Deriva En El Mar De Las Lluvias - Varios Autores
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y  un  suelo  enmoquetado  al  que  sus  zapatillas  de


           velcro se pegan y se despegan a cada paso. Después


           de seis años, todo lo que hay en la base parece tan


           destartalado y deteriorado como se siente Peterson.



           Los hilos sueltos ondulan como algas diminutas en la


           alfombra;  los  bordes  y  esquinas  gastados  de  los


           armarios brillan con la falsa promesa de algo nuevo;


           el  olor  a  componentes  electrónicos  quemados,  el


           hedor a cordita del regolito, los olores animales de los


           hombres que viven unos cerca de otros... todos tiñen


           el aire. Después de la peste a goma y sudor del traje



           espacial,  la  nariz  de  Peterson  se  rebela  ante  el


           palimpsesto de aromas que inunda la Base Falcon...


           aunque no tardará en cansarse y pronto ni siquiera


           detectará  el  olor,  igual  que  Peterson  se  cansa  de  la


           vida  en  estos  estrechos  cilindros  medio  enterrados


           bajo  la  superficie  lunar,  en  la  pared  superior  de  la


           rima Hadley.




                  El laboratorio de Kendall está en un extremo de la


           base, más allá de la sala de oficiales, el gimnasio y uno


           de  los  cilindros  habitacionales.  En  su  juventud,



           Peterson vio muchas películas de serie B y ha pasado


           años en compañía de ingenieros aeroespaciales. Sabe


           qué aspecto debe tener un laboratorio, y el de Kendall


           no  lo  parece  en  absoluto.  Es  una  habitación  como


           cualquier  otra  de  la  Base  Falcon,  con  las  paredes



                                                                                                               310
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