Page 312 - A La Deriva En El Mar De Las Lluvias - Varios Autores
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antes de que se agoten los suministros.
Kendall se incorpora. No esconde su opinión
sobre Peterson. Nunca quiso que lo enviasen a la
Luna para realizar sus experimentos. Si se hubiera
quedado en la Tierra, ahora estaría muerto, pero
nunca ha querido reconocerlo. Si mis cálculos son
correctos..., dice.
Llevas diciendo lo mismo desde hace más de un
año, le espeta Peterson, y seguimos aquí atrapados.
Con torpeza, debido a la gravedad lunar, y
moviéndose como un hombre bajo el agua, Kendall
camina hasta llegar a un armario. Lo abre, saca una
caja de plástico, la gira y la sostiene algo torcida para
enseñarle lo que contiene a su interlocutor: circuitos
integrados que cumplen con las normas militares. El
código impreso al dorso no le dice nada a Peterson.
Cuando estos se acaben, dice Kendall, tendré que
diseñar algo para sustituirlos. Ni siquiera sé si podré
hacerlo. Lo que sí puedo prometer es que tardaré
semanas, meses incluso, en conseguir algo.
El tipo, piensa Peterson, y no por primera vez,
debería tener acento alemán, un acento alemán muy
marcado. No ese acento y esa manera de arrastrar las
palabras propios del Medio Oeste. Eso hace que
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