Page 314 - A La Deriva En El Mar De Las Lluvias - Varios Autores
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manos por detrás de la cabeza y estirado la espalda
mientras pensaba que después de tres semanas
regresaría a casa, donde volvería a ver el cielo azul, la
tierra verde, a su rubia esposa y a su hijo. Lo estaba
deseando, y con razón: al principio había sido
emocionante vivir en la Luna, pero enseguida había
dejado de ser una novedad, aunque la EVA todavía le
resultaba fascinante; estar ahí fuera, en la superficie,
era una confirmación visceral de su presencia en la
Luna. Obviamente, dentro de la base había un
montón de pistas: la sensación de ligereza, como si su
cuerpo sintiese continuamente la necesidad de
escapar y regresar a la Tierra, el rip‐rip, rip‐rip de las
zapatillas de velcro al andar, el confinamiento dentro
de aquellos ocho cilindros, la certeza omnipresente de
que en el exterior había un entorno que lo mataría en
un segundo... Se imaginaba que la vida a bordo de un
submarino nuclear sería igual, aunque sospechaba
que los marineros recibían mejor comida y, sin duda,
sus días estaban más llenos de tareas. Buena parte de
la vida en la Base Falcon consistía en trabajar para
matar el rato, ya que las labores de mantenimiento de
los sistemas de la base tenían un límite, igual que la
protección de los experimentos incomprensibles de
Kendall con la Campana, o echarle un vistazo a la
Tierra y a las maniobras de guerra entre EE.UU. y la
URSS. Desde allí solo podían imaginarse a los
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