Page 315 - A La Deriva En El Mar De Las Lluvias - Varios Autores
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bombarderos soviéticos poniendo a prueba las
defensas estadounidenses, a la OTAN en alerta
máxima mientras las fuerzas del Pacto de Varsovia se
alineaban tras el Telón de Acero, desde Alemania
Oriental hasta Siria, o a los diplomáticos
abandonando indignados las mesas de negociación
cuando las conversaciones fracasaban una y otra vez.
Desde allí solo podían ver lo que aparecía en órbita:
aún no se veía ningún misil balístico intercontinental,
pero sí había un montón de satélites de
reconocimiento y, de vez en cuando, alguna nave
espacial como la Soyuz o la TKS volando demasiado
cerca de la Estación Espacial Freedom. En la Base
Falcon no eran científicos. De haberlo sido, al menos
habrían tenido un objetivo, la autoridad para explorar
aquel pequeño mundo que habían colonizado, para
descubrir de qué estaba hecho, su origen y su utilidad.
Sin embargo, todas sus miradas estaban puestas en la
Tierra: parecía una consecuencia natural de la vida en
aquel «mar» sin aire, donde la naturaleza no había
previsto que hubiese vida, que los pensamientos se
demorasen en las preocupaciones y ensueños de su
planeta natal. Esto, a su vez, provocaba una
inexpresividad en la mirada de los hombres de la Base
Falcon; no una mirada perdida, sino una variante del
«cielo solitario», esa extraña y abrumadora sensación
de soledad que les sobrevenía a los pilotos de caza y
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