Page 316 - A La Deriva En El Mar De Las Lluvias - Varios Autores
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que hacía que ya no se sintiesen atados a la Tierra,
sino que se creyesen brevemente criaturas de los
cielos, situados por encima de los miedos y las
vicisitudes de una existencia terrestre. En la Luna los
astronautas ya no pertenecían a la Tierra, aunque
fuese temporalmente, pero sus preocupaciones
estaban tanto en las inmediaciones como a un cuarto
de millón de millas de distancia: los sistemas de la
base, el entorno hostil de la Luna, la situación en la
Tierra, al borde de la guerra, la guerra, la guerra, la
guerra... McKay lo demostró en aquel preciso
momento, mientras cambiaba de canal en la radio y
decía insistentemente: Repito, Vandenberg, repito,
cambio. Peterson se incorporó en el asiento,
desterrados todos los pensamientos de su inminente
regreso, y preguntó qué pasaba. McKay se giró en su
puesto y dijo: Se ha cortado la señal, no capto nada ni
en VHF ni en la banda S. He oído una larga ráfaga de
estática y luego nada en ninguna de las frecuencias.
Peterson no lo entendía; pensó en la posibilidad de un
fallo catastrófico en el equipo, pero cada sistema tenía
sistemas de recuperación redundantes por triplicado
y la posibilidad de que hubiesen fallado todos era...
astronómica. Pensó que el fallo podía estar en la
Tierra, en algún mal funcionamiento de la Red del
Espacio Profundo, pero esa también tenía un sistema
de recuperación tras otro e instalaciones separadas en
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