Page 343 - A La Deriva En El Mar De Las Lluvias - Varios Autores
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Quiere  que  se  quede  tal  como  está.  Lo  invade  una


           sensación de mareo.




                  Otra voz en la radio. Peterson tarda un segundo


           en identificar que es la de Bartlett.




                  Lo tengo, exclama Bartlett. En la frecuencia de alta


           ganancia.  Un  programa  de  radio,  y  es  americano.


           ¡Dios!




                  Peterson no puede seguir fuera. Le da la espalda a


           la  Tierra  y,  bajo  su  mirada  azul,  de  nuevo



           benevolente, vuelve corriendo a la Base Falcon. Salta


           con un pie y luego con el otro, muy alto por las prisas,


           a  punto  de  perder  el  equilibrio  a  cada  uno  de  sus


           pasos  de  ballet.  En  la  zona  destinada  a  vestirse  y


           desvestirse, abre el casco de policarbonato, se lo quita


           y,  de  repente,  oye  el  ruido  de  una  conversación


           animada en el centro de mando del piso de arriba. Se



           quita  como  puede  el  A7LB  sin  ayuda  de  nadie


           mientras  se  pregunta  a  qué  se  debe  la  ausencia  de


           Scott y deja el traje espacial tirado en el suelo, como


           una víctima. Se detiene al pie de la escalera y mira


           hacia arriba a través de la escotilla. El ruido le resulta


           ajeno, una afrenta directa al silencio monástico que


           habitualmente envuelve a la Base Falcon.




                  Están  todos  en  el  centro  de  mando,  hombres


           pálidos  y  fantasmales  a  los  que  el  aislamiento  ha


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