Page 339 - A La Deriva En El Mar De Las Lluvias - Varios Autores
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longitud flotante, consciente de que después de la
Inyección Translunar se pasaría dos días en aquella
cámara cerrada herméticamente, avanzando a unas
25.000 millas por hora hacia la Luna. Estaría ocupado,
ya que la nave necesitaba un control y un ajuste
constantes mediante veintiséis paneles de
interruptores, diales, medidores y disyuntores, una
consola de trece pies de ancho y tres pies de alto.
Peterson estaba deseando acostumbrarse al
funcionamiento diario de la vida en la Luna,
descubrir las exigencias a las que sometía a una
persona, expandir sus horizontes y poner a prueba
sus límites. En realidad, sabía que iba a estar al mando
de muy pocas cosas: unas decenas de pequeños
experimentos científicos ya in situ, el seguimiento de
la órbita lunar en busca de naves espaciales soviéticas
y la vigilancia de la Tierra a través del telescopio
principal en busca de objetos en la LEO. La Base
Falcon era una instalación de trabajo, pero su
volumen de trabajo estratégico era liviano y su
volumen de trabajo táctico, inexistente. Mientras se
despojaba de su traje espacial y lo guardaba en la zona
situada debajo del banco de asientos, Peterson les
sonrió a sus compañeros de viaje a la Luna y pensó en
cuánto se alegraba de estar allí en aquel momento.
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