Page 344 - A La Deriva En El Mar De Las Lluvias - Varios Autores
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vuelto desabridos, con la mirada atormentada y unas
arrugas marcadas que acotan a modo de paréntesis
unas sonrisas poco habituales. Peterson pasa entre
ellos dando palmadas en la espalda y estrechando
manos con tanta fuerza que podría hacer moratones
en la carne y machacar huesos.
¡Volvemos a casa, maldita sea!, les repite.
Kendall sube por la escotilla y contempla
asombrado la celebración de los oficiales.
¿Qué?, pregunta. ¿Qué? ¿Qué ha pasado?
¿Alguien puede decirme qué ha pasado?
Curtis, que ha soltado los libros, le da la noticia.
Kendall asiente en señal de reconocimiento, frunce el
ceño misteriosamente mientras piensa y entonces,
lentamente, se le dibuja una sonrisa en la cara.
Estamos salvados, dice maravillado.
Los hombres de la Base Falcon no tardan en
descubrir que pueden oír, pero que nadie los oye.
Intentan ponerse en contacto con alguien por medio
de la banda S, pero no contesta nadie. No saben por
qué; quizá su equipo esté averiado, aunque las
autocomprobaciones dicen que no. Quizá en la Tierra
ya no escuchen esas frecuencias, quizá la Tierra no
tenga ninguna antena parabólica apuntando a la
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