Page 366 - A La Deriva En El Mar De Las Lluvias - Varios Autores
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pilotando  hasta  el  año  anterior.  De  no  ser  por  las


           sacudidas del viento, podría tratarse de otra sesión en


           el simulador, otra oportunidad para ser más listo que


           los tipos que programan los ordenadores, como si no



           hubiera  suficientes  oportunidades  para  que  algo


           saliese mal en un avión de ese tipo, que volaba tan


           alto  y  tan  rápido.  Los  soviéticos  tampoco  iban  a


           quedarse  de  brazos  cruzados  mientras  él  los


           sobrevolaba a Mach 6; iban a intentar derribarlo, iban


           a enviar interceptores, aunque no tenían nada capaz


           de alcanzar velocidades superiores a Mach 3,6, o eso



           pensaban  la  OTAN  y  el  Pentágono,  pero  siempre


           existía  la  posibilidad  de  que  hubiesen  desarrollado


           algún interceptor supersecreto en los últimos meses.


           La  URSS  no  tenía  nada  parecido  al  SR‐91,  de  eso


           estaba  seguro:  los  detalles  sobre  el  motor  de


           detonación por pulsos del Aurora eran tan secretos


           que  ni  siquiera  Peterson  sabía  cómo  funcionaba,


           aunque  la  primera  vez  que  vio  la  estela  de


           condensación  con  los  «donuts  colgados  de  una



           cuerda»  tan  característica  del  avión  le  impresionó


           mucho, pues no se parecía a nada que hubiera visto


           antes, y estuvo tentado de creerse la desinformación


           tan cutre que la USAF había dado a conocer sobre la


           ingeniería  inversa  aplicada  a  platillos  volantes  y


           aviones a partir de los ovnis que se habían estrellado


           en Roswell en 1947. Peterson no podía ver gran cosa

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