Page 367 - A La Deriva En El Mar De Las Lluvias - Varios Autores
P. 367
desde el puesto de mando del SR‐91, ya que sus
únicas vistas del exterior se las proporcionaban una
pantalla de televisión en su panel de mandos y el
pequeño periscopio que utilizaría para hacer aterrizar
aquel avión. Desde que se había subido en el SR‐91 en
Groom Lake había estado repasando una lista de
control tras otra, ocupado mientras al avión lo
transportaban por los aires y lo llevaban hacia el
norte, hasta el polo y su lugar de lanzamiento, que
acababan de alcanzar según el comandante del B‐70,
que le dijo que se preparase, que lo iban a soltar.
Peterson apoyó una mano en la palanca de mando y
la otra en el acelerador y se quedó mirando tan
fijamente la pantalla del televisor que se le nubló la
vista hasta que solo vio un paisaje impresionista de
nubes iluminadas por un sol puntillista. Su operador
de sistemas de reconocimiento, o «rizzo», que estaba
sentado detrás de él en un compartimento cerrado
herméticamente, comenzó la cuenta atrás hasta el
momento de la separación y, a medida que se
acercaba el momento, Peterson pensó que, a pesar de
toda la artificialidad de aquella cabina cerrada
herméticamente, en la que estaba sentado con su traje
presurizado S1030, y su vista televisada del cielo que
lo rodeaba, aquella era una misión real: si un
interceptor lo derribaba, si un misil lo alcanzaba, no
podría subir la cubierta exterior de la cabina y
367

