Page 369 - A La Deriva En El Mar De Las Lluvias - Varios Autores
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los dos últimos satélites que habían sobrevolado la
zona habían sido derribados por cazas soviéticos, y el
Pentágono no quería poner en peligro otro más...
aunque no es que el SR‐91 costase mucho menos que
un satélite espía, pero era más fácil hacerlo despegar.
A doscientos mil pies comenzaron a descender y a
girar hacia el mar Caspio, en un viaje de vuelta que
los llevaría sobre Polonia y Noruega, y sobre Saratov
su rizzo dice: Hala, mira todos esos aviones; y
Peterson ve en la pantalla del PIR hileras y más hileras
de Tupolev Tu‐22KP «Blinders» en las áreas de
dispersión de la Base Aérea de Engels. Una semana
después, esos Tupolev volaron hacia el sur y Peterson
tuvo que despegar de nuevo desde Groom Lake para
averiguar qué hacían, y vio que los Tu‐22KP
sobrevolaron repetidamente Georgia y Azerbaiyán y
se internaron en el norte de Irak, donde lanzaron sus
misiles antirradiación As‐4 «Kitchen» en apoyo de
una invasión terrestre. Peterson regresó en varias
ocasiones y desde las alturas presenció la entrada de
los tanques soviéticos en los campos petrolíferos cerca
de Mosul y Kirkuk, los enfrentamientos entre los
turcos y los soviéticos en la frontera cerca de Silopi y
el paso fronterizo de Habur, e incluso a las fuerzas de
la OTAN limpiando la zona de kurdos y metiéndolos
en campos. Allí abajo las cosas se habían puesto feas,
aunque a doscientos mil pies de altitud lo único que
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