Page 383 - A La Deriva En El Mar De Las Lluvias - Varios Autores
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con el perfil de la misión por parte del SAGE, el
enorme y potente ordenador del NORAD, desde el
Centro de Dirección del Sector en la AFB de Siracusa;
y el wizzo añadió: Aquí pone que tienen Tupolev Tu‐
22M «Backfires» y esos nuevos bombarderos que
vuelan a Mach 3, los Sukhoi T‐4 «Blowtorch». Pero
Peterson estaba ocupado confirmando los datos del
piloto automático que le había pasado el SAGE; acto
seguido, levantó un pulgar para darle el visto bueno
al jefe del personal de tierra y bajó la cubierta de la
cabina. Ahora estaba encerrado en la cabina, cómodo,
con la palanca de mando entre las piernas, con todos
los indicadores en verde y el estruendo de los YJ93 tan
amortiguado que parecía un rugido lejano. En cuanto
le dieron el visto bueno, empujó la palanca del
acelerador, soltó los frenos y el Rapier echó a rodar
hacia delante y salió del hangar a una luz grisácea y a
un mar de neblina que cubría los márgenes del área
de dispersión. Pasados unos minutos, se alineó con
los demás al final de la pista, miró el panel de mando
mientras esperaba la orden, giró la cabeza y vio a su
compañero de ala alineado junto a él y sintió un
entusiasmo que nunca había experimentado en las
misiones de entrenamiento, como si él mismo fuese el
filo de una espada y supiese en su fuero interno que
aquel día cortaría carne. Sonrió dentro de la máscara
de oxígeno, levantó el pulgar mirando al otro piloto y
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