Page 382 - A La Deriva En El Mar De Las Lluvias - Varios Autores
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la presión de la cabina. ¿La fuerza de la combustión


           habrá abierto una brecha en las delicadas paredes de


           la cabina? Afortunadamente, parece que no.




                  Adiós, le dice a la Base Falcon. Cuidaos y tened


           paciencia.




                  Ha sido un honor, dice Scott. Parece que lo siente


           de verdad.









                  Esa sirena ensordecedora significaba que alguien


           estaba  a  punto  de  cruzar  la  Línea  DEW:  había



           bombarderos  soviéticos  sobrevolando  el  norte  de


           Canadá  y  Peterson  tenía  que  llegar  hasta  allí  —


           rápidamente— y comprobar que no habían invadido


           los territorios de Estados Unidos y Canadá. Los YJ93


           de su North American F‐108D Rapier estaban girando


           después de haberlos arrancado el generador de tierra


           auxiliar, y se encendieron con un rugido cuando el JP‐



           6 se inflamó; su estruendo llenó el hangar y rebotó en


           las paredes de hormigón y en el techo como el rugido


           feliz  de  una  tormenta  perfecta.  Las  luces  y  los


           indicadores  del  panel  de  control  de  Peterson


           señalaban que todos los sistemas estaban en orden. Su


           «wizzo», u oficial de sistemas de armas, le dijo: Vale,


           ya lo tengo; eso significaba que el visor de datos y el


           monitor del radar del wizzo habían sido actualizados


                                                                                                               382
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