Page 633 - Triton - Samuel R. Delany
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el sistema‐A modele el sistema‐B? Volvámonos hacia los

           organismos animados y los sentidos. Primero tenemos lo


           que  podemos  llamar  modelos  materiales.  Con  los

           sentidos del Olfato, el Gusto y el Tacto, la materia debe

           pasar de un sistema al otro, o al menos entrar en interfase


           física  directa  con  él,  para  que  el  sistema‐A  empiece  a

           construir un modelo de la situación a partir de la cual


           vino  el  material.  En  el  caso  de  los  dos  primeros,  los

           racimos  de  nervios  responden  a  la  forma  real  de  las

           moléculas para distinguir la información acerca de ellas;


           en  el  último,  las  variaciones  de  presión  generan  la

           información  dentro  del  sistema  nervioso  a  fin  de

           determinar una superficie sobre la que podemos pasar


           nuestra mano y decidir si es lisa o rugosa, dura o blanda.

           Lo  siguiente  que  tenemos  es  lo  que  podemos  llamar

           modelos  de  onda  reflejada.  La  vista  es  el  principal


           ejemplo: un frente de ondas comparativamente caótico y

           no diferenciado se origina en algún sistema‐Z relacional


           (digamos  el  filamento  de  una  bombilla  cuando  la

           corriente pasa a través de él, o los gases en fisión cerca de

           la  superficie  del  sol)  y  atraviesa  el  universo  hasta  que


           incide e interactúa con el sistema‐B relacional (digamos

           una colección de moléculas que forman un martillo, un


           clavo),  y  entonces  es  enviado,  por  esta  interacción,  en

           otras direcciones. La naturaleza de esta interacción es tal

           que el frente de ondas no sólo ve cambiada su dirección




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