Page 637 - Triton - Samuel R. Delany
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bits de información. Y es la redundancia y las diferencias
entre esos bits los que nos proporcionan, finalmente, un
modelo mental primario (por ejemplo, una experiencia)
de, digamos, un acorde en La menor. Incluso la simple
nota La, sonando durante un segundo, implica
ochocientos ochenta cambios de presión en el tímpano.
Hay que señalar dos puntos aquí: (Uno) Cuando
hablamos de modelos de frente de ondas, la única
diferencia entre distorsiones y organizaciones ‐entre
ruido e información‐ es la habilidad del sistema receptor
de interpretarlas. En términos de sicología clínica, las
respuestas a esta primera cuestión del cálculo modular
proliferan interminablemente y se convierten en la
sicología / fisiología de la percepción. Podemos dejar esta
cuestión a los sico‐fisiólogos con nuestro siguiente punto:
(Dos) Dentro del organismo humano ‐de hecho, dentro
de cualquier sistema nervioso animal‐, una vez se ha
producido el paso adecuado entre el sistema‐B y el
sistema‐A, sea material u ondas (reflejado o generado), y
dentro del propio sistema nervioso, todo ha sido
traducido a la forma de modelos de onda generada. En
otras palabras, el sonido es la forma modular de toda la
información dentro del propio sistema nervioso, y eso
incluye el olfato, el gusto, el tacto y la vista. El estetista
Pater escribió: «Todo arte aspira a la condición de
música.» Sí, y así hace todo lo demás. Pero nuestra
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