Page 635 - Triton - Samuel R. Delany
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antes de que lleguemos al cerebro (el organizador central

           del sistema—A relacional), ya no estamos tratando con el


           frente  de  ondas  original.  Se  ven  implicados  nuevos

           fotones. Y la frecuencia de los impulsos en las fibras del

           nervio  óptico  se  halla  enormemente  por  debajo  de  la


           frecuencia de la luz que era nuestro frente original, por

           distorsionado que estuviera; esas nuevas frecuencias ni


           siquiera se hallan relacionadas como simples múltiples

           de las frecuencias originales. En este punto, incluso antes

           de que alcancemos el cerebro, debemos preguntarnos de


           nuevo:  ¿Qué  ha  pasado  realmente  del  sistema‐B  al

           sistema‐A?  Si  somos  honestos,  tenemos  que  estar

           preparados para responder: «Muy poco». De hecho, nada


           ha pasado de B a A..., ciertamente, no en el sentido en que

           hubieran pasado las cosas (por ejemplo las moléculas), si

           el  sistema‐A  estuviera  oliendo  el  sistema‐B  en  vez  de


           verlo. Las ondas no proceden del sistema‐B, simplemente

           han rebotado en él, y se han visto transformadas por el


           encuentro. Lo que podemos decir, con modelos de onda

           reflejada, es que el frente de ondas original pertenece a

           un cierto orden de azar; las distorsiones que el sistema‐B


           sobreimpone  a  ese  frente  de  ondas  pertenecen  a  otro

           orden  de  azar  tan  mucho  más  bajo  que,  cuando  se


           produce  algún  cambio  en  ese  segundo  orden  de  azar

           (digamos que el sistema‐A y el sistema‐B se mueven el

           uno  con  relación  al  otro;  o  que  ambos  se  mueven  con




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