Page 1194 - Anatema - Neal Stephenson
P. 1194
permitir que otro ocupe el traje espacial que tenéis
reservado. —Dio un paso atrás.
Hubo un minuto de silencio mientras todos tomábamos
la decisión. Si ésa es la palabra adecuada para describir lo
que nos pasaba por la cabeza. Yo no sentí ninguna de las
emociones relacionadas con una verdadera toma de
decisiones. Era simplemente impensable apartarse del
grupo. No había ninguna decisión que tomar. Fra Osa, que
había dedicado toda su vida a prepararse para situaciones
como ésa, sin duda lo sabía muy bien. En realidad no nos
pedía que tomásemos una decisión. Nos decía, de una
forma razonablemente diplomática, que nos callásemos y
nos concentrásemos en lo importante.
Y eso hicimos dieciocho horas al día hasta que llegó el
camión para llevarnos al campo aéreo. Aunque un
observador sin experiencia hubiese creído que
trabajábamos la mitad del tiempo y el resto jugábamos a
videojuegos. Habían equipado tres de las celdas que
daban al patio con disposines conectados a enormes
pantallas motus envolventes. En el centro de cada una de
ellas había una silla con unos brazos de traje espacial
conectados. Por turnos nos íbamos sentando en las sillas
con las manos metidas en esos brazos, tocando los
controles. En las pantallas se veía una simulación de lo que
podríamos observar por el casco cuando nos
encontrásemos flotando en órbita baja, incluyendo
indicadores y lecturas que, nos prometieron, los
1194

