Page 1197 - Anatema - Neal Stephenson
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—Claro. —Retrocedí justo hasta después de que hubiese
modificado la inclinación.
—¿Cómo puedo arreglarlo? ¿Así, quizá? —murmuró, y
probó algo con la palanca. La inclinación empeoró un poco
y el indicador de excentricidad pasó de amarillo a rojo—.
Maird —dijo—. Ahora he fastidiado dos de seis.
—Intenta invertir lo que acabas de hacer —propuse.
Disparó el impulsor opuesto y la excentricidad mejoró,
pero el semieje mayor empeoró.
—Es como un rompecabezas —dijo—. ¿Por qué estudié
lingüística en lugar de mecánica orbital? La lingüística me
ha metido en este lío… sólo la física puede sacarme.
—¿Cómo es aquello? —le pregunté. Empezaba a
frustrarse y supuse que le vendría bien tomarse un
descanso.
—Oh, has visto el modelo, seguro. Es muy preciso en los
detalles externos que se pueden ver por telescopio. Claro
está, la mayoría de los cuarenta mil no ven eso sino sólo
los aspectos internos del Rimero de Orbes donde pasan la
vida. —Hablaba del corazón viviente de la Daban Urnud:
dieciséis esferas huecas, cada una de menos de una milla
de diámetro, dispuestas alrededor de un eje central que
giraba para producir la gravedad artificial.
—A eso me refiero —dije—. ¿Cómo es la comunidad de
diez mil laterranos?
—Ahora está dividida entre el Fulcro y el Pedestal.
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