Page 1220 - Anatema - Neal Stephenson
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Los gritos me llenaron los oídos… sobrecargando la
electrónica. Intenté recordar cómo bajar el volumen. El
tono no era el de un motus de terror sino más bien el de
un partido reñido, cuando alguien gana contra todo
pronóstico justo antes de que se agote el tiempo. Apareció
el icono de Lio.
—¡Calmaos! ¡Calmaos! —insistió, disgustado por la falta
de disciplina.
Apareció el icono de Arsibalt.
—Sammann, prepárate para agarrar a fra Jad, por favor.
No responde. —Lo dijo con una calma sobrenatural, pero
yo tenía la impresión de que si comprobaba sus constantes
vitales vería una agitación casi fatal.
El globo crecía con rapidez. Pero yo estaba demasiado
alto, demasiado lejos de Arbre, así que me desplacé al
noroeste, reduciendo un poco mi velocidad orbital,
situándome a una altitud más baja. Digo que «me desplacé
al noroeste» como si hubiese sido tan simple, pero tiraba
de una carga al final de un arpeo de veinte pies de largo y
las maniobras se complicaban mucho; primero tenía que
balancearme para colocarme al otro lado de la carga, luego
darme impulso. Eso ralentizó la convergencia con el globo.
Sammann dijo:
—Le tengo. Está bien. Pero las lecturas médicas son un
poco raras.
Todos habían prestado atención al proceso de traer a fra
Jad. Pero de pronto sólo oí gritos.
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