Page 1241 - Anatema - Neal Stephenson
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Siempre que tuviésemos cuidado con la dirección en la
que apuntábamos el espejo, seríamos indistinguibles del
fondo del espacio, porque el espejo estaría reflejando una
parte del mismo y todo él tenía más o menos el mismo
aspecto: negro. Si ampliaban nuestra imagen con un
telescopio bueno de verdad, podrían darse cuenta de que
una o dos estrellas no estaban en el lugar correcto. Pero era
poco probable.
La cosa sería muy diferente cuando pasásemos entre la
Daban Urnud y la superficie luminosa de Arbre, pero
teníamos la esperanza de que un trozo de oscuridad
absoluta de cincuenta por cincuenta pies pasara
desapercibido contra un fondo de ocho mil millas de
ancho. Sería como una bacteria sobre un plato.
Si el espejo se hubiese calentado, habría emitido luz
infrarroja que los Geómetras habrían podido percibir; por
tanto, gran parte del ingenio invertido en su diseño se
había dedicado a mantenerlo frío. Estaba recubierto de
enfriadores de estado sólido que la nuclear hacía
funcionar. La nuclear, como había mencionado Jesry,
producía mucho calor residual. Éste habría parecido un
casino en el infrarrojo, de haber sido tan tontos como para
enseñárselo a la Daban Urnud, pero, siempre que
mantuviésemos los radiadores ocultos tras el Frío Espejo
Negro y apuntásemos la radiación hacia Arbre, los
Geómetras no tendrían línea de visión que les permitiese
detectar nada.
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