Page 1240 - Anatema - Neal Stephenson
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todo lo que no necesitábamos: redes, material de embalaje
sobrante, piezas de otros monifikes. También cuatro
maniquíes vestidos con mono. Cerramos la cremallera
para evitar que la basura se saliese y la abríamos de vez en
cuando, siempre que los otros miembros del equipo daban
con algo de lo que querían deshacerse. Pero no inflamos la
estructura todavía, porque en aquel lado del globo había
poco espacio y se iba reduciendo más a medida que el Frío
Espejo Negro tomaba forma.
Mi descripción del Frío Espejo Negro puede que dé la
impresión de que era pesado, pero como todo lo demás,
no pesaba prácticamente nada porque estaba hecho de
soportes hinchables, cables de memoria, membranas y
aerogeles. Era cuadrado, de cincuenta pies de lado. Su
superficie superior era perfectamente plana (una
membrana tensada como la piel de un tambor sobre el filo
de unos cuchillos) y perfectamente reflectante. Estaba
fabricado con un material que no sólo reflejaría la luz
visible sino también las microondas… las frecuencias que
los Geómetras usaban para el radar. Cuando saliésemos
de detrás del globo, lo colocaríamos entre nosotros y la
Daban Urnud, pero en ángulo, como el tejado de un
cobertizo, de forma que los rayos del radar se reflejaran en
otra dirección al pasar a nuestro lado. Seguiríamos
provocando un enorme eco, pero jamás llegaría a la Daban
Urnud y nunca aparecería en sus pantallas.
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