Page 1236 - Anatema - Neal Stephenson
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forma que disfrutaba de una línea de visión despejada
sobre Arbre. Unos minutos después Sammann anunció
que estábamos conectados al Reticulum. Pero ya lo
sospechaba por las nuevas luces y pantallas de cismex que
habían florecido en mi visión periférica.
—Hola, fra Erasmas, habla la Célula 87 —dijo una voz en
mi oído—. ¿Me oyes?
—Sí, Tulia, te oigo perfectamente. Buenos días, o lo que
sea donde estés.
—Es de noche —dijo—. Nos encontramos en un
cobertizo de herramientas de una granja, a mil millas al
suroeste de Tredegarh. ¿A qué se ha debido el retraso?
—Disfrutábamos de la vista y celebrábamos una fiesta —
dije—. ¿En qué habéis estado invirtiendo el tiempo? ¿Qué
hace la Célula 87 en ese cobertizo?
—Lo que haga falta para facilitaros las cosas.
—Tulia, no sabía que fueses tan servicial, tan obediente…
—Parece que necesitas orinar. ¿Qué te lo impide?
—Ahora mismo me pongo a ello.
—¿Hay alguna razón para que tengas el pulso tan
acelerado?
—La verdad, no se me ocurre nada…
—No me lo cuentes —dijo—. Aquí tienes una imagen de
la masa en la que os encontráis… examínala mientras
meas. —Y, tal como lo dijo, mi pantalla se llenó con una
representación tridimensional de una enorme esfera
plateada con un batiburrillo de soportes, bolas de pelusa y
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