Page 1320 - Anatema - Neal Stephenson
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—¿Qué nos pasa después de la muerte?


            —Tú ya sabes tanto como yo.

            En ese momento la conversación se interrumpió porque

          nos  dejaron  entrar  en  la  sala  donde  se  encontraba  el


          hombre  de  la  toga.  El  no  saber  nada  sobre  la  cultura

          urnudana  me  impedía  estimar  muy  bien  quién  era  ese

          hombre. La sala no ofrecía ninguna pista. Era una esfera


          con el suelo plano, como un planetario pequeño. Estimé

          que estaba situada cerca del centro geométrico del orbe.

          La superficie interior era mate y relucía suavemente con la


          luz del sol dirigida hacia allí. El suelo circular tenía una

          silla en medio, rodeada por un banco en forma de anillo.


          En el banco había algunos receptáculos con fluidos que

          emitían vapor. Por lo demás, la sala no tenía ninguna otra

          característica ni adorno alguno. Me sentía como en casa.


            —Hemos respondido a vuestra llamada.

            ¿Qué respondería fra Jad? Por mi cabeza pasaron algunas


          respuestas  posibles:  «Bien,  ¿por  qué  habéis  tardado

          tanto?»,  o  «¿De  qué  demonio  habláis?».  Pero  fra  Jad

          respondió  astutamente,  de  una  forma  que  no  le


          comprometía, diciendo:

            —En ese caso, he venido a daros la bienvenida.

            El hombre se volvió de lado y señaló el banco circular. La


          toga se desdobló y colgó de su brazo como una bandolera.

          Era          predominantemente                          blanca,            pero           estaba

          profusamente  decorada.  Supongo  que  era de  brocado  o


          bordada,  pero  vivir  entre  ascetas  que  usaban  paño  me



                                                                                                        1320
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