Page 1365 - Anatema - Neal Stephenson
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y luego nadando en el aire para hacer ajustes.
Desesperadamente torpes sería la mejor descripción de
nuestros primeros cinco minutos. De ahí pasamos a lo
peligrosamente incompetente, ya que, mientras dábamos
vueltas, golpeé a Lio en la cara y le sangró la nariz. Los
soldados troänos nos observaban con creciente diversión.
No entendían ni una palabra de lo que decíamos, pero
sabían exactamente lo que queríamos hacer. Después de
mi patada a Lio, se apiadaron de nosotros… o quizá
temieron que nos hiciésemos daño de verdad y les echasen
la culpa a ellos. Uno me hizo un gesto para que me
acercase. Agarró mi cordón con una mano y, mi paño, por
el cuello, con la otra, y me dio un suave empujón
combinado con un poco de torsión. Al quedarme inmóvil
en medio del túnel comprobé que me encontraba más
cerca que nunca de alcanzar mi meta.
Al oír voces hablando en flújico, dirigí la vista hacia el
Núcleo para ver un contingente de unas dos docenas que
venía a unirse a nosotros. La mayoría flotaba por el centro
del Núcleo en lugar de usar los transportadores, así que,
aunque no hubiesen estado hablando en flújico, habría
sabido que eran turistas. Uno saltó de pronto por delante
del grupo, lo que le valió una riña de un soldado.
Cord recorrió mano sobre mano su camino por la pared
del túnel y se lanzó hacia mí desde cien pies. Temí una
colisión inminente, pero por suerte la resistencia del aire
frenó su vuelo, así que cuando chocamos no fue peor que
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