Page 580 - Anatema - Neal Stephenson
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Los cuatro monjes parecieron disfrutarlo y, cuando
terminamos, se pusieron en pie y cantaron una oración
que parecía igual de antigua. Debía de remontarse a los
primeros siglos de su era monástica, justo después de la
Caída de Baz, porque su orto antiguo era indistinguible
del nuestro, y era evidente que se había compuesto antes
de que la música de cenobios y monasterios hubiese
divergido. Si no prestabas demasiada atención a las
palabras, podías tomarla por una de nuestras
composiciones.
La conversación durante la comida fue superficial en
comparación con los acontecimientos de las últimas
veinticuatro horas, considerando que teníamos que hablar
en flújico y no podíamos mencionar la nave a nuestros
anfitriones. Me sentí primero frustrado, luego aburrido y
a continuación adormilado. Comí prácticamente en
silencio. Cord y Rosk hablaban entre sí. No eran religiosos
y tenía claro que se encontraban incómodos allí. Una de
las jóvenes del personal hizo muchos esfuerzos por
hacerles sentir bien acogidos, en su mayoría fallidos.
Sammann estaba concentrado en el cismex, que de alguna
forma había logrado conectar al sistema de
comunicaciones del centro. Barb había dado con una lista
de las reglas del campamento y la estaba memorizando.
Nuestros tres Centenos se sentaron juntos y hablaban
entre sí; no podían hacerlo en flújico y carecían del
atractivo de un Milésimo que convertía a fra Jad en el
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