Page 622 - Anatema - Neal Stephenson
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Fra Jad parecía tener otras cosas en la cabeza, y no dijo
nada hasta que casi llegamos a Samble. Luego golpeó el
techo de la cabina del transbor y, en orto, le preguntó a
Crade si no le importaría esperar unos minutos. En un orto
realmente salvaje y bárbaro, Crade dijo que no había
inconveniente.
Nunca se me había pasado por la cabeza que alguien
como Crade pudiese conocer nuestra lengua. Pero tenía
sentido. Los contrabazianos desconfiaban de los
sacerdotes y demás intermediarios. Creían que todos
debían poder leer las escrituras. Casi todos leían
traducciones al flújico. Pero no era tan descabellado
pensar que una secta especialmente ferviente y aislada,
como la de Samble, aprendiera orto clásico para no tener
que confiar su alma inmortal a los traductores.
Fra Jad me indicó que me apeara. Salté de la parte de
atrás del transbor y le ayudé a bajar, más por respeto que
por otra cosa, ya que no parecía precisar mucha ayuda.
Caminamos unos cientos de pasos hasta un recodo de la
carretera desde el que se disfrutaba de una vista
especialmente agradable del desierto hasta las montañas,
que en algunos puntos todavía estaban nevadas, moteadas
por las sombras de las nubes.
—Somos como Protas, mirando a Ethras —comentó.
Sonreí pero no me reí. Muchos consideraban que la obra
de Protas era vergonzosamente ingenua. Apenas se la
mencionaba, excepto para hacer una gracia o con ironía.
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