Page 650 - Anatema - Neal Stephenson
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Pero  en  este  punto  debo  ocuparme  de  uno  de  esos


          detalles. El Poder Secular de mi época era una federación.

          Se  dividía  en  unidades  políticas  que,  más  o  menos,  se

          correspondían  con  los  continentes  de  Arbre.  Se  podía


          viajar con libertad dentro de la mayoría de esas unidades,

          pero  para  pasar  de  una  a  otra  era  preciso  tener

          documentos.  Los  documentos  no  eran  difíciles  de


          obtener… a menos que fueses un avoto.

            Desde  la  Reconstitución,  existíamos  completamente

          aparte del sistema legal del Poder Secular. No nos tenían


          registrados,  no  tenían  jurisdicción  sobre  nosotros  ni

          responsabilidad sobre nosotros; no podían recluíamos en


          sus  ejércitos,  gravarnos  con  impuestos,  ni  siquiera

          atravesar nuestras puertas excepto en Apert. Igualmente,

          no  nos  ofrecían  ayuda  de  ningún  tipo,  excepto  para


          protegernos,  si  les  apetecía,  del  asalto  directo  de

          muchedumbres  o  ejércitos.  No  recibíamos  pensiones  ni


          cuidados médicos del Poder Secular… y desde luego no

          nos daban documentos de identidad.

            Mientras  escribo  este  texto,  me  ha  quedado  claro  que


          algún día podrían leerlo personas de otros mundos. Así

          que  diré  que  considerábamos  que  teníamos  diez

          continentes pero que los primos, o cualquiera que llegase


          del más allá y mirase Arbre con ojos prístinos, dirían que

          sólo  teníamos  siete…  y  con  razón.  Contábamos  diez

          porque  el  recuento  original  lo  habían  realizado


          exploradores  que  partían  del  Mar  de  Mares  y  que  sólo



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