Page 647 - Anatema - Neal Stephenson
P. 647
—Esto es muy interesante —dijo Sammann—, pero
probablemente para nosotros sea un callejón sin salida.
—Estoy de acuerdo —dije. Ecba estaba en otro
continente; o, para ser exactos, estaba en el Mar de Mares,
al otro lado del mundo entre cuatro continentes.
—Orolo no está en las montañas —anunció Ganelial
Crade, guardándose el cismex—. Pasó por aquí y siguió
avanzando.
(En el motus: dos personas muy hermosas casándose.)
—¿Cómo lo sabes? —preguntó Sammann. Me alegré.
Crade estaba tan seguro de sí mismo que me agotaba
plantearle incluso las preguntas más simples. Sammann
parecía obtener un placer malvado en hacerlo.
Crade se enfrentó al desafío.
—Vino hasta aquí con una gente de Samble que pasaba
por este lugar. Anteanoche se quedó en la parte posterior
del transbor de mi primo, a sólo un par de millas de aquí.
—¿En la parte posterior de su transbor? ¿Tu primo no
tiene una cama extra? —preguntó Sammann.
—Yulassetar viaja mucho —respondió Crade—. La parte
posterior de su transbor es más acogedora que su casa.
—¿Dices que eso pasó anteanoche? —pregunté—. ¡No
tenía ni idea de que estuviésemos tan cerca!
—El rastro se enfría a cada minuto que pasa… Ayer por
la mañana Yulassetar le ayudó a equiparse y luego Orolo
consiguió que un drumón le llevase hacia el norte.
—¿Iba equipado cómo? —preguntó Cord.
647

