Page 648 - Anatema - Neal Stephenson
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—Con  ropa  para  el  frío  —dijo  Crade—.  La  ropa  más


          aislante. Es algo sobre lo que Yul sabe mucho. Así se gana

          la vida. Estoy seguro de que fue por eso por lo que Orolo

          vino a buscarle a Norslof.


            —¿Por qué iba Orolo a querer seguir avanzando hacia el

          norte? —dije—. Allí no hay nada, ¿no es cierto?

            Sammann  se  apoderó  de  mi  cartabla,  que  tenía  una


          pantalla más grande que su cismex; alejó la imagen y se

          desplazó al norte y al este.

            —Prácticamente  no  hay  nada  excepto  taiga,  tundra  y


          hielo entre este punto y el polo Norte. En lo que se refiere

          a la actividad económica, durante los primeros cientos de


          millas  hay  plantaciones  de  árboles  de  combustible.

          Después,  nada,  excepto  algunos  campamentos  de

          extracción de recursos.


            La  imagen  de  la  cartabla  parecía  contradecirle,  ya  que

          estaba llena de carreteras que convergían en lugares con


          nombre,  muchos  de  ellos  rodeados  de  circunvalaciones

          concéntricas.  Pero  todos  eran  del  marrón  pálido  que  se

          usaba para indicar las ruinas.


            (En el motus: el violento lanzamiento de un cohete desde

          un pantano ecuatorial.)

            —¡Orolo va a Ecba! —proclamó Cord.


            —¿De qué hablas? —preguntó Crade.

            —Ecba no está en este continente, ¡hay que ir volando! —

          le dije.







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