Page 660 - Anatema - Neal Stephenson
P. 660
—El estado de la carretera empeorará cuanto más al
norte estemos —dijo Cord—. Yo diría que una semana.
Crade estaba más que dispuesto a discutírselo, pero Cord
añadió:
—Y tendremos que modificar los vehículos.
Así que acampamos en la parte posterior de la estación
de combustible y nos pusimos a trabajar. Una vez que los
propietarios comprendieron que estábamos de paso hacia
el norte lejano, se sintieron más cómodos con nuestra
presencia y todo fue más fácil. Habían dado por supuesto
que no éramos más que otro grupo de vagabundos que iba
a rebuscar en las ruinas; mejor equipado y financiado que
la mayoría.
Al día siguiente usamos el transbor de Cord para ir a
comprar ruedas nuevas para el de Crade. Luego usamos
el suyo para comprar ruedas para el de Cord. Las ruedas
nuevas tenían surcos profundos y tachuelas que
sobresalían. Cord y Gnel (como ahora insistía en que le
llamásemos en lugar de Ganelial Crade) trabajaron
conjuntamente para cambiar los refrigerantes y
lubricantes de los vehículos por unos que no se
congelasen. Ni Sammann ni yo sabíamos demasiado sobre
el funcionamiento de vehículos, así que nos quedamos por
allí e intentamos ser útiles. Sammann empleó su cismex
para estudiar la ruta, leyendo los registros de viajeros que
hubiesen pasado por allí hacía poco.
660

