Page 665 - Anatema - Neal Stephenson
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de  paseo  por  las  montañas.  Aparentemente  ese  día  no


          trabajaba,  porque  se  lo  pasó  entero  llevándome  por

          Norslof, ayudándome a improvisar lo necesario. Cuando

          en  una  tienda  no  pudimos  conseguir  lo  que


          necesitábamos,  me  prometió  suministrármelo  de  su

          almacén personal.

            Los  recados  consumieron  una  cantidad  increíble  de


          tiempo. El tráfico era espantoso, o eso me parecía. Pero yo

          no estaba acostumbrado a circular por la ciudad. Cuando

          el tráfico se detenía, la gente de los mobes que nos rodeaba


          miraba por las ventanillas el destartalado transbor de Yul.

          Si eran adultos apartaban la vista enseguida, pero a los


          niños les encantaba señalar, mirar y reír. Y tenían razón.

          Yul y yo formábamos una extraña pareja en comparación

          con toda aquella gente que iba al colegio o al trabajo.


            Al principio Yul pareció sentirse obligado a ser un buen

          anfitrión… a entretenerme en los atascos.


            —¿Música? —dijo distante, como si música fuese algo de

          lo que alguna vez había oído hablar.

            Como no puse ninguna objeción, se dedicó a jugar con


          los controles de su sistema de sonido como si se le hubiese

          roto la mano y ya no la tuviese conectada a nada. Al final

          dejó una selección aleatoria. Más tarde, cuando se puso a


          hablar, yo alargué la mano y lo apagué sin que él se diese

          cuenta.

            Supuse  que  parte  de  su  trabajo  consistía  en  hacer  que


          gente a la que acababa de conocer (sus clientes) se sintiese



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