Page 768 - Anatema - Neal Stephenson
P. 768

debería haber hecho, intenté torpemente volver a bajarme


          el suéter. Ahí abajo había alguien muy ocupado sacando

          algo de la cintura de mis pantalones.

            Eran mi paño, mi cordón y mi esfera. Los había plegado


          en un paquetito que me había metido en los pantalones

          para cubrírmelo con el suéter.

            El nivel del suelo es un punto de vista fatal. Sobre todo


          cuando  estás  de  lado,  en  posición  fetal,  mirando  con  el

          rabillo  de  un  ojo.  Pero  daba  la  impresión  de  que  dos

          hombres  se  peleaban  por  el  paquete  que  me  habían


          robado, intentando abrirlo. El cordón se soltó en espiral, y

          el paño, que había plegado en una configuración llamada


          el Sobre óctuple, se abrió. De allí cayó mi esfera reducida.

          La atrapé al segundo rebote. Un pie me golpeó la mano.

            —¡Intenta usarla! —gritó alguien.


            Un hombre se me echó encima, con una rodilla a cada

          lado. En ese punto mis reflejos tomaron el control. Lio me


          había enseñado en una ocasión que, una vez que se me

          montasen encima, ya no podría volver a levantarme, así

          que  cuando  presentí  lo  que  sucedía  me  giré  de  lado,


          levantando  la  espalda  y  bajando  el  vientre,  y  alcé  las

          rodillas debajo de mi cuerpo, de forma que, cuando el tipo

          me aterrizó encima, yo le ofrecía el trasero en lugar del


          vientre y tenía las piernas donde podía usarlas. El pie de

          alguien todavía me retenía la mano, pero mi esfera estaba

          atrapada entre mi mano y el suelo. La hice crecer. La esfera


          en expansión levantó el pie del hombre y, cuando alcanzó



                                                                                                          768
   763   764   765   766   767   768   769   770   771   772   773