Page 772 - Anatema - Neal Stephenson
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o  menos  un  minuto  después,  en  un  taxi  a  pedales,  la


          totalidad de los que me miraban eran gheethes. Y ninguno

          creía  que  yo  fuese  un  ladrón  de  bolsos.  ¿Qué  creían?

          Dudaba que a la mayoría le importase de veras.


            El testigo era Laro. Llevaba en la pierna un entablillado

          militar.

            —¡Es él! Nunca olvidaré su rostro. Empleó brujería para


          salvarse…  pero  abandonó  a  nuestro  hermano  Dag  para

          que muriese.

            Le miré incrédulo, pero la expresión de su rostro era tan


          sincera  que  me  hizo  dudar  de  mi  propia  versión  de  la

          historia.


            —¡Viene  la  policía!  —advirtió  alguien.  En  realidad,

          venían  diciéndolo  continuamente  desde  que  me  habían

          retenido.  Deseaba  que  la  policía  no  tardara,  aunque  no


          tenía claro que fuese a tratarme mejor.

            —¡Vamos a terminar con esto! —gritó alguien, y miró al


          líder, quien se acercó al borde. A su lado, un tipo enorme

          sostenía  por  encima  de  la  cabeza  un  buen  trozo  de

          pavimento. Lo agarraba con ambas manos y me miraba


          atentamente.

            El líder me señaló.

            —Es un voto. Laro lo atestigua. ¡Esos dos encontraron las


          pruebas ocultas bajo su ropa!

            Empujaron a dos jóvenes gheethes —los que me habían

          robado— con tal fuerza al frente de la multitud que casi se


          cayeron al canal. Tenían mi paño, mi cordón y mi esfera.



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