Page 807 - Anatema - Neal Stephenson
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avanzó hacia la nave, invisible desde la ventanilla.
Cuando se retiró, unos momentos después, se llevó al
Guardián del Cielo consigo. La mano de acero del brazo
había agarrado una pequeña asa de metal que sobresalía
del hombro redondeado del traje… un punto de anclaje.
Los Geómetras reconocían nuestra ingeniería y reconocían
los agarres como agarres.
El objeto se soltó de la cápsula y disparó un estallido de
gas para alejarse. Luego, tras unos segundos, disparó un
impulsor de mayor tamaño que lo aceleró hacia el
icosaedro. El Guardián del Cielo nos saludó con la mano.
—Todo va bien —anunció por radio. Luego su voz fue
reemplazaba por un zumbido molesto. Un miembro de la
tripulación bajó el volumen.
—Nos están interfiriendo —anunció—. Su Serenidad está
solo.
—No —dijo un asistente—. Dios va con él.
El motucaptor amplió la imagen del Guardián, del que
tiraban para llevarlo al icosaedro. Cada vez era más difícil
verlo, incluso al aumento máximo, pero parecía estar
gesticulando, tocándose el casco y moviendo las manos
por la confusión.
—¡Vale, te entendemos! —dijo Jesry—. No puedes oír.
—Me preocupa su pulso. Demasiado rápido para un
hombre de su edad —dijo un miembro de la tripulación.
—¿Todavía tienes telemetría? —preguntó Jesry.
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