Page 806 - Anatema - Neal Stephenson
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incertidumbre, respondiendo a silbidos y crujidos
inescrutables producidos a medida que los sistemas iban
cobrando vida. Movió los labios, asintió y levantó el
pulgar a medida que se comprobaban las comunicaciones.
Lo empujaron hacia una escotilla presurizada de un
extremo de la cápsula, la cerraron tras meterlo dentro y le
dieron a la rueda para sellarla. Estaba en la esclusa de aire.
—¿Por qué va solo? —pregunté.
—Supuestamente eso es lo que querían los primos…
disculpa, los Geómetras —dijo Sammann—. «Enviad a
uno», dijeron.
—¿Y le enviamos a él? —pregunté con incredulidad.
Sammann se encogió de hombros.
—Es la estrategia de los Geómetras, ¿no? Si nos dejasen
enviar a toda una delegación, podríamos cubrir todas las
posibilidades. Pero, si a todo el planeta sólo se le permite
enviar a un representante, ¿a quién escogemos? De eso
deducirán muchas cosas.
—Sí, pero ¿por qué…?
Sammann me cortó con un encogimiento todavía más
exagerado.
—¿En serio crees que soy capaz de explicarte por qué el
Poder Secular toma esas decisiones?
—Vale. Lo siento. Da igual.
Silbidos, golpes secos y frases cortas de la tripulación
indicaron la apertura de la esclusa exterior. Un brazo
pequeño salió de la sonda robótica de los Geómetras y
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