Page 830 - Anatema - Neal Stephenson
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—¿Qué?  —exclamé—.  ¿Insinúas  que  un  montón  de


          avotos  crearon  la  tación  en  el  mundo  secular  para

          comprarse la isla? Eso es extravagante.

            Pero todos sabíamos que Sammann había ganado porque


          se  mostró  relajado,  satisfecho.  Yo  estaba  furioso  y

          desequilibrado.  Sobre  todo  porque  eso  encajaba  a  la

          perfección con lo que, en las últimas semanas, me habían


          contado sobre el linaje.

            Aun así, todos parecían esperar mi respuesta.

            —Si es como dices, Sammann, entonces ellos… quienes


          sean,  ya  saben  que  estamos  aquí.  Creo  que  deberíamos

          presentarnos directamente. Vamos hasta allí. Yo camino


          hasta la puerta, llamo y digo lo que quiero.

            Lo que puso a todos en pie, dispuestos a empezar el día,

          excepto a Gnel, que se limitó a seguir a Sammann.


            —Tiene  que  haber  información  sobre  la  entidad  que

          compró la isla. Es decir, ¡venga! ¿Cuántas cosas de este


          mundo duran novecientos años?

            —Muchas cosas —dijo Sammann—. Por ejemplo, el arca

          a la que perteneces ha durado bastante más… —Se volvió


          y examinó el rostro de Gnel—. A eso te refieres, ¿no es

          cierto? ¿Crees que se trata de alguna institución religiosa?

            Gnel quedó un poco sorprendido y pareció desdecirse.


            —Sólo digo que los negocios no duran tanto.

            —Pero  es  una  exageración  pasar  de  eso  a  afirmar  que

          Ecba está controlada por un arca secreta.







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