Page 834 - Anatema - Neal Stephenson
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agradablemente                    fresca.         Pero          mis         ojos        estaban


          acostumbrados al abrasador sol de Ecba al mediodía y no

          veía nada.

            —Debes saber que te diriges a un mundo que no es el


          tuyo  y  al  que  no  puedes  entrar  a  menos  que  jures

          solemnemente no abandonarlo de nuevo. —Era una voz

          de mujer, hablando el flújico con acento local, diciendo lo


          que se suponía que debía. Los guardianes de lugares como

          aquél llevaban diciendo lo mismo, o alguna variante de lo

          mismo, desde Cartas.


            —Saludos,  mi  sur  —dije—,  hablemos  en  orto  si  lo

          prefieres.  Soy  fra  Erasmas,  del  capítulo  edhariano  del


          cenobio decenario del concento de Sante Edhar.

            Una pausa. La abertura se cerró con cerrojo. Esperé un

          rato. Se volvió a abrir y oí una voz de mujer de mayor


          edad, más profunda.

            —Soy Dymma —dijo.


            —Saludos, sur Dymma. Fra Erasmas a su servicio.

            —Que  yo  sea  tu  sur,  o  tú  mi  fra,  no  lo  tengo  todavía

          decidido, ya que llegas así vestido.


            —He viajado mucho —respondí—. Mi paño, mi cordón

          y  mi  esfera  me  fueron  robados  mientras  realizaba  el

          Peregrín por el Sæculum.


            —No  se  ha  convocado  ningún  Convox  aquí.  No

          buscamos peregrines.










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