Page 886 - Anatema - Neal Stephenson
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Un plan muy simple. Mucho más complicado fue
ponerlo en práctica. Pero eran personas muy listas, y
cuanto menos intervenía yo mejor se les daba encontrar
una solución a los problemas. Mientras, hice que Yul
estimase la longitud de una cuerda en brazas.
Gnel sacó el transbor de debajo del paracaídas que se
extendía y bajó por la rampa hasta el fondo del pozo. Lo
tenía equipado con focos de alta potencia de batería que a
mí siempre me habían parecido ridículos. Esa noche
tuvieron por fin algo que iluminar. Yo aproveché un
momento para mirar abajo y vi que Orolo y Cord se
encontraban a veinte pies de la sonda.
Conseguir que los orithenanos se dispusiesen alrededor
del paracaídas llevó su tiempo. Un jet supersónico aulló
en el cielo y nos sobresaltó.
Las medidas de Yul confirmaron mi primera impresión:
que las cuerdas del paracaídas eran como de la mitad de
la anchura del pozo. Una vez que hube explicado el plan a
los orithenanos, fueron desplazándose hacia el borde del
pozo, dividiéndose a cada lado y recorriendo su
circunferencia mientras mantenían tensas las cuerdas. El
paracaídas se deslizó a trompicones por el suelo. Tuvimos
que meter a algunas personas debajo para guiarlo y
superar los obstáculos. Pero al final el borde de tela se
dobló sobre el borde del pozo, y a partir de ese momento
el movimiento cobró vida con la ayuda de la gravedad.
Esperaba que los orithenanos que sostenían las cuerdas
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