Page 884 - Anatema - Neal Stephenson
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—Aprender  —dijo  Orolo—.  Aprender  sobre  los


          Geómetras, antes de que el Poder Secular nos robe este

          momento.

            El triciclo llegó al fondo. Sammann bajó de un salto y se


          quitó el cismex del hombro. Apuntó los sensores hacia la

          sonda. Cord le dio un momento al motor y giró la máquina

          de forma que el faro también enfocase la sonda. Luego se


          apeó y se puso a bajar cosas de la zona de carga situada

          sobre el eje trasero.

            —¿Qué… cómo sabes que es seguro? ¿¡Qué hay de las


          infecciones!? ¿Orolo? ¡Orolo! —gritó Landasher, porque la

          maniobra de Cord permitía ver mejor el objeto y Orolo se


          le acercaba fascinado.

            —Si  ellos  temiesen  infectarse  de  nosotros,  no  habrían

          venido  —dijo  Orolo—.  Si  nosotros  corremos  peligro  de


          infectarnos de ellos, entonces estamos a su merced.

            —¿De verdad crees que atrancar la puerta va a impedir


          el paso a gente con helicópteros? —preguntó Landasher.

            —Para eso tengo una idea —dijo Orolo—. Fra Erasmas se

          encargará de ponerla en práctica.


            Cuando volví a subir, Yul y Crade habían regresado con

          el paracaídas.  Ellos y un grupito de  avotos aventureros

          habían  logrado  cargarlo  casi  por  entero  en  la  parte


          posterior del transbor de Gnel, reteniéndolo con una red

          improvisada de cintas de carga y cordones de suspensión.

          Aun así, un acre de paracaídas y una milla de cordones de







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